sábado, 10 de octubre de 2009

Cosas que he aprendido en UK (I)


Volvemos a las andadas, a contar las aventurillas que ocurren cuando una está fuera de casa y se encuentra de frente con todas esas costumbres que se practican por esos mundos de Dios y que no se acaban de comprender del todo.
Como las dos últimas semanas has sido ajetreadas y han tenido un poco de todo, voy a referirme a algunos de los nuevos conocimientos que he adquirido desde que pisé la Gran Bretaña:
  • si haces un master en Marketing y Gestión Internacional, tus clases serán en las facultades de Química, Matemáticas, Agricultura y Meteorología
  • lo anterior puede implicar la necesidad de estar en dos lugares al mismo tiempo, por lo que los estudiantes se plantean la posibilidad de pedirle a Hermione Granger su giratiempo
  • un horario es lo más parecido a una esquizofrenia
  • "un incendio también puede pasarte a tí"
  • se tarda cinco días laborables en cambiar la dirección postal asignada a una tarjeta de crédito
  • realizar un contrato de un teléfono móvil supone una espera de más de dos semanas, numerosos viajes hasta la tienda del operador y un sinfín de documentos no siempre fáciles de conseguir
  • el vapor de la ducha puede provocar y provoca evacuaciones masivas por alarma de incendios
  • es correcto enviar el material de lectura para la clase del miércoles el martes a medianoche
  • en Tailandia hablan muy muy bajo
  • no hay diferencia entre el desayuno, la comida y la cena para la población china
  • aunque llueva, no hay por qué moverse de la terraza de la cafetería
  • aunque llueva y haga un frío de impresión, no hay por qué dejar de llevar camisetas de tirantes, minifalda y sandalias de tacón
  • el café, hirviendo, y el sandwich, en estado previo a la congelación
  • las falsas alarmas de incendio pueden despertarte en mitad de la noche
  • debido a lo anterior es conveniente tener tu propio kit de evacuación (Uggs, abrigo, paraguas, llaves y móvil) junto a la puerta en todo momento
  • no es conveniente evacuar envuelto en una toalla, aunque la alarma te haya pillado en mitad de tu ducha matutina a las 8.15
(continuará)